| Obra N° 300 de José Alvear Corimanya (el de la caricatura), escritor arequipeño. |
Sube a la combi como cualquier
otro pasajero. Se acomoda adelante, de pie, para que todos lo vean, e inicia:
—Buenas tardes con todos. Hoy vengo
a ofrecerles literatura, sí, no se extrañen, literatura. Hoy estamos por la
obra 702, seguimos escribiendo y publicando. Aquí tenemos “El fantasma de la
catedral”, “La sirena del puente fierro”...
Saca los pequeños folletos de su maletín,
mientras adelantamos a otra combi detenida por el tráfico y el calor arequipeño
de la una de la tarde, y va ofreciéndolos con esa voz ronca muy particular y
agradable que tiene. La gente de hoy ya no lee, lean, señores, lo peor es saber
hacerlo y solo leer el periódico, no hay que conformarse, ¿alguien por allá?
Algunos compran los esforzados
folletos que permanecerán en el fondo de portafolios y carteras, hasta que puedan
ser hojeados; otros prefieren el escapismo de los audífonos.
Cuando ha terminado el zigzagueante
recorrido, se dirige por última vez a sus causales interlocutores:
—Bien, señores, la venta ha
terminado, así que no me llamen para venderles porque ya no lo voy a hacer. A veces
algunas señoras me llaman cuando ya estoy bajando y entonces el chofer se
enoja, el cobrador me saca la madre, y se originan problemas aquí. Veo que por allá
atrás levantan la mano, pero lamentablemente la venta ha terminado, señores. Buenas
tardes.
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