sábado, 11 de enero de 2014

El vendedor de cuentos

Obra N° 300 de José Alvear Corimanya (el de la caricatura), escritor arequipeño.
Sube a la combi como cualquier otro pasajero. Se acomoda adelante, de pie, para que todos lo vean, e inicia:

—Buenas tardes con todos. Hoy vengo a ofrecerles literatura, sí, no se extrañen, literatura. Hoy estamos por la obra 702, seguimos escribiendo y publicando. Aquí tenemos “El fantasma de la catedral”, “La sirena del puente fierro”...

Saca los pequeños folletos de su maletín, mientras adelantamos a otra combi detenida por el tráfico y el calor arequipeño de la una de la tarde, y va ofreciéndolos con esa voz ronca muy particular y agradable que tiene. La gente de hoy ya no lee, lean, señores, lo peor es saber hacerlo y solo leer el periódico, no hay que conformarse, ¿alguien por allá?

Algunos compran los esforzados folletos que permanecerán en el fondo de portafolios y carteras, hasta que puedan ser hojeados; otros prefieren el escapismo de los audífonos.

Cuando ha terminado el zigzagueante recorrido, se dirige por última vez a sus causales interlocutores:

—Bien, señores, la venta ha terminado, así que no me llamen para venderles porque ya no lo voy a hacer. A veces algunas señoras me llaman cuando ya estoy bajando y entonces el chofer se enoja, el cobrador me saca la madre, y se originan problemas aquí. Veo que por allá atrás levantan la mano, pero lamentablemente la venta ha terminado, señores. Buenas tardes.

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